Una época de cambios
A finales del siglo XV se produjeron una serie de cambios que transformaron el mundo.
Los reyes se hicieron más poderosos. Ampliaron sus dominios y esto provocó frecuentes guerras con los reinos vecinos.
Hubo avances en la navegación. El uso de la brújula, la elaboración de mapas más precisos y la aparición de barcos más seguros, como la carabela, permitieron a los europeos realizar grandes exploraciones martítimas. Así descubrieron tierras antes desconocidas para ellos.
Surgió una nueva forma de comprender el mundo llamada humanismo. Si en la Edad Media todo giraba en torno a dios, a partir del siglo XV el ser humano se convirtió en el centro de la cultura y la ciencia. Las nuevas ideas se expandieron gracias a la invención de la imprenta.
La economía
El comercio y la artesanía se desarrollaron más que en épocas anteriores, porque los descubrimientos geográficos favorecieron los intercambios y ampliaron las rutas comerciales.
Sin embargo, la mayoría de la población seguía siendo campesina y la base de la economía era la agricultura. Las técnicas de cultivo eran sencillas y las cosechas dependían del tiempo que hiciera. Con frecuencia, se producían sequías o inundaciones que arruinaban los cultivos.
La sociedad moderna
En la Edad Moderna, la sociedad continuó dividida en tres estamentos: nobleza, clero y pueblo llano.
Estamentos privilegiados
La nobleza y el clero eran los dos estamentos privilegiados. Esto significa que no pagaban impuestos y que tenían sus propias leyes y sus tribunales de justicia.
Además, estos grupos eran propietarios de la mayoría de las tierras y de la riqueza, y ocupaban los altos cargos de gobierno.
Estamento no privilegiado
El pueblo llano era la mayoría de la población: campesinos y campesinas, comerciantes, artesanos y artesanas...
Era el estamento no privilegiado: pagaba los impuestos y realizaba los trabajos productivos. Aunque algunas personas eran ricas, carecían igualmente de privilegios.
La mujer en la Edad Moderna
En la Edad Moderna, las mujeres estaban sometidas a la voluntad de sus padres o sus maridos. No tenían posibilidad de elegir a su pareja, porque los matrimonios eran concertados por los padres, sobre todo entre los miembros de la nobleza y de las familias más ricas. Era una forma de aumentar sus riquezas o de mejorar sus negocios.
Las mujeres campesinas trabajaban duramente en las tareas agrícolas igual que los hombres y, además, se ocupaban del cuidado del hogar, de los hijos y de las personas mayores.