El arte románico
Durante los siglos XI y XII se desarrolló en Europa el estilo románico. Era un arte religioso, por eso los principales edificios eran los monasterios, las iglesias y las catedrales.
Los edificios tenían muros gruesos y ventanas pequeñas, por lo que el interior solía ser oscuro. Uno de sus elementos más característicos eran los arcos de forma semicircular.
Las fachadas, las puertas y las columnas se decoraban con esculturas, y las paredes, con pinturas que narraban escenas religiosas. Así las personas, que en su mayoría no sabían leer, podían conocer mejor la religión cristiana.
El arte gótico
En los siglos XIII, XIV y XV se difundió el estilo gótico. Se construyeron iglesias, catedrales, ayuntamientos y palacios.
Gracias a las nuevas técnicas, las iglesias y las catedrales, como las de Burgos y León, eran más altas y luminosas que las románicas. Tenían muros más finos, arcos con forma apuntada y grandes ventanas cubiertas con vidrieras de colores. Destacaban los rosetones, que eran ventanas circulares que solían situarse sobre las puertas.
Las esculturas y las pinturas también representaban figuras y escenas religiosas, pero eran más realistas que las románicas.
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La convivencia de las tres culturas
En Toledo se creó la Escuela de Traductores, donde sabios musulmanes, judíos y cristianos trabajaron juntos para traducir al latín y al castellano obras en griego, árabe y hebreo. Gracias a esta labor se conocieron muchas obras de la Antigüedad.
Además, en el siglo XII surgió en Sahagún (León), un importante núcleo del Camino de Santiago, el estilo mudéjar. Este combinaba elementos del arte cristiano y musulmán.
El Camino de Santiago
Hacia el año 813, se descubrió en Galicia un sepulcro donde se suponía que estaba enterrado el apóstol Santiago, uno de los discípulos de Jesús, e, inmediatamente, se levantó una iglesia. En el siglo XI, esta iglesia se transformó en una catedral y alrededor de ella se creó una ciudad, Santiago de Compostela.
Pronto Compostela se convirtió en lugar de peregrinación, al que muchas personas iban a adorar las reliquias, pedir perdón por sus pecados, lograr la curación de una enfermedad...
Llegaban por varias rutas, conocidas como el Camino de Santiago. Una de ellas, el Camino Francés, recorría el norte de la península ibérica.
A Compostela acudían personas de toda Europa. Por ello, el Camino de Santiago fue un lugar de intercambio de ideas y conocimientos.
A lo largo del Camino se construyeron albergues, hospitales, iglesias... e incluso aldeas y ciudades para atender a las personas que peregrinaban.


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